Opentor
conocimiento es poder

1000 claves de éxito en el mundo de la empresa


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Información editorial
Índice de contenidos
Prólogo / Introducción
Índice alfabético
Contraportada

ÍNDICE COMPLETO

Micro índice:

100 Claves básicas

100 Claves básicas para salir de la crisis

1. Los empresarios

Personalidad y carácter
Tipos de empresarios
Vida y familia
Jubilación

2. Las empresas

La gestión
Las ventas
Negociaciones
Fusiones y adquisiciones
Crisis y reestructuraciones

3. Universidades

Universidades con plena facultas

4. El factor humano

Clientes
Proveedores
Empleados
Directivos
Socios y accionistas
Integración empresarial

5. El selectivo reflex 35

Anécdotas empresariales

Personas del mundo


972. PERSONAS DEL MUNDO

Por avatares empresariales, durante una época de mi vida pasé largas temporadas en Hong Kong. La comunidad de expatriados era muy grande y solíamos darnos cita una vez al mes en un hotel de la ciudad, para intercambiar opiniones, esencialmente relacionadas con el mercado chino.

En estas reuniones conocí a un hombre que estaba de director general de una multinacional francesa del sector farmacéutico. Entablé una buena amistad con él y me invitó en varias ocasiones a su casa donde conocí a su mujer y tres hijos, que le habían acompañado durante todo su periplo profesional por seis países del mundo, a una media de cuatro años por estancia. El hombre esperaba que éste fuera su último destino antes de ocupar un cargo de consejero en la Central de París.

Cuando por fin le llegó tal destino, organizó una comida de despedida entre los amigos que habíamos estado cerca de él durante sus años en China. Asistieron directivos de muchas multinacionales y empresarios locales.

En los postres, los nuevos expatriados que se incorporaban ese año le pidieron que diera su visión de lo para él había sido su vida de «expatriado». Se levantó, nos deseó éxito en nuestra trayectoria profesional y a continuación dijo, más o menos: »cuando un directivo acepta dirigir una Compañía de un país desconocido, normalmente de entrada se encuentra en la orilla del precipicio, porque no tiene una verdadera idea del lugar en el que va a desembarcar. Si para él no fuese una experiencia nueva por el hecho de haber ocupado otros puestos internacionales, será más capaz y hallará menos obstáculos. Pero no basta el conocimiento de otros países para juzgar al nuevo, teniendo en cuenta que, aunque en países vecinos lo exterior como el ejercito y el lujo es uniforme, las leyes, los vicios, las virtudes y la política son diferentes y por consiguiente las costumbres.

»Por ello, antes de instalarse tiene que enterarse bien de su historia, leer sus autores, conocer su política, hacer muchas preguntas, muchas reflexiones, apuntarlas y repasarlas con madurez, tomarse el tiempo necesario para cerciorarse de lo que se forme de cada cosa y toda esta enseñanza transmitírsela al equipo que le acompañe.

»Cometería una imprudencia si habla de un país que es un enigma para él, aunque esto es fácil. Podría hacerlo con sólo conocer unas cuantas costumbres extrañas cuyo origen no le tomaría trabajo indagar, ponerlas en la mesa de reuniones con un estilo algo jocoso y soltar algunas reflexiones satíricas con ligereza como otros muchos lo han hecho. Hay que tener en cuenta que, muchas veces, para aparentar que se comprende perfectamente, basta con reír, aplaudir, agitarse y hacer signos de aprobación mirando a los demás. Pero esto no es otra cosa que mover como un asno las orejas y a él le han contratado para dirigir una Compañía sin imprudencias y no caer en frivolidades.

»Para conocer la verdad de su entorno, al principio deberá pasearse por la Empresa haciéndose notar poco, acompañado de directivos que vean más allá de la superficie por donde pasan y no se dediquen sólo a transmitir quiénes son los empleados «sospechosos»; instruirse por parte de empleados sinceros que se atrevan a decirle: «de eso no entiendo». Como persona de mundo, tendrá que catalogar rápidamente a unos y a otros. El amor propio está en la expresión austera y altiva; el adulador tiene ojos alegres y manos rápidas a juntarse en el aplauso; el olvidadizo aire somnoliento; el perezoso suele estar con los brazos cruzados y así sucesivamente. De esta forma, aprenderá de la gente y podrá distinguir las costumbres que son comunes a las de otros países en los que ha estado y las que son peculiares. Para despojarse de las preocupaciones, todo lo que le sorprenda y con el juicio que se haya formado sobre ello, deberá tratarlo abiertamente con estos empleados sinceros. El conocimiento del origen, las opiniones y las costumbres es una clave precisa para dirigir una Compañía y la mejor medida de la razón y la verdad.

»Con su experiencia, terminará hallando la mayor parte de las cosas conforme a la idea que él mismo se había figurado y los informes que transmita a sus superiores de la central no estarán viciados por problemas personales de falta de integración. Sólo se habrá adaptado a su nuevo empleo el día en que piense que, aunque añore su lugar de origen, nació allí de forma accidental como podía haberlo hecho en otra parte del globo.