Micro índice:
779. UNA BUENA VACUNA
Motivar a los empleados es prepararles para los malos tiempos que puedan avecinarse.
780. NO VERTER CULPAS
Cuando un empleado no sabe hacer su trabajo, piensa, antes de despedirle, que probablemente no hayas sabido instruirle bien.
781. EL ESCUDO DEL HIPÓCRITA
Los empleados que se apresuran a protestar suelen ser hipócritas asustados que corren a ponerse a cubierto.
782. JUSTO LO BUENO
Colgarse en la espalda el cartel de «bueno», al jefe sólo le ayuda a que los empleados tiendan a tomarle el pelo. Lo importante con los empleados no es ser bueno, sino justo.
783. ARCHIVAR EN LA «P»
Muchas veces el empresario no tiene tiempo de reunir a todos sus empleados y hablar con ellos. Los horarios no coinciden, el estrés del día a día… Utilizar la intranet es mejor que nada pero hay que ser consciente de que ello conlleva una falta real de comunicación. A la larga, los empleados reciben las órdenes, no de una persona, sino de un ordenador que pueden suprimir con sólo tocar una tecla o imprimir la orden y tirarla, en el acto, a la papelera.
784. CERCANÍA PREMEDITADA
El empresario debe estar cerca de las preocupaciones de sus empleados si quiere ganarse su lealtad.
La rentabilidad suele ser directamente proporcional a la "empleabilidad".
785. EL «OJO VAGO»
En las Empresas, el noventa por ciento del trabajo mal realizado es fruto de la pereza de los empleados.
786. EL PLAN DEL HOLGAZÁN
Para el empleado perezoso, los trabajos fáciles se convierten en difíciles; los difíciles en muy difíciles; y estos últimos los desestima de inmediato sin ninguna pereza por imposibles.
787. FOTO MATÓN
La censura más alta que puede recibir un jefe de sus empleados es que es tolerante y fácil.
788. AMIGOS PERO NO AMANTES
La secretaria personal de un jefe debe acomodarse a su manera de ser ; dejarle obrar en sus negocios sin resistencia ni antes ni después de los hechos; no distraerle con palabras ni señales en las negociaciones o en cualquier acto comenzado. Creyéndole en peligro, comprender su naturaleza y su pensamiento hasta el punto de no velar por él. En definitiva, cumplir con su trabajo de atenderle con admirable delicadeza y con el instinto de no excederse en ciertos cuidados que pueden estorbar.